Saltar al contenido

Nota

La influencia del dueño en su propia empresa

En la empresa pequeña, el dueño es el sistema. La forma en que responde a cada estímulo define la cultura, el ritmo y el techo de la organización.

La influencia del dueño en su propia empresa es innegable, sobre todo si ésta es pequeña. A cada momento lo voltean a ver en espera de instrucciones. Se le busca como el portador de la última palabra en una discusión. Se espera obtener favores de él.

La forma en que el dueño responde a todos esos estímulos marcará de manera definitiva la imagen que sus empleados tienen de él y, adicionalmente, la forma de comportarse de ellos dentro de la organización.

Si el dueño resuelve todo, el equipo deja de decidir. Si el dueño cambia de criterio cada semana, el procedimiento escrito no vale. Si el dueño premia la lealtad por encima del resultado, la calidad se vuelve negociable. Nada de esto aparece en el organigrama, y sin embargo opera todos los días.

Profesionalizar no es desaparecer al dueño. Es separar tres cosas que suelen ir juntas: la propiedad, la dirección y la operación. El dueño puede seguir siendo el estratega. Lo que no puede seguir siendo es el único cuello de botella, el único autorizador y el único que conoce el oficio.

En ANTEO partimos de un diagnóstico honesto: qué decide el dueño que nadie más puede decidir, y qué decide por costumbre. Sobre esa frontera se diseñan funciones, objetivos y controles. El resultado buscado es simple: que la empresa rinda incluso los días en que el dueño no está.

ANTEO Ingenieros S.A. de C.V. · Ciudad de México

Déjenos diagnosticar su empresa.

Cuéntenos el área que requiere soporte. Un especialista de ANTEO le responderá.

Solicitar diagnóstico